sábado, 9 de mayo de 2015

Sueños - Jaime Sabines.

Sólo en sueños,
sólo en el otro mundo te consigo,
a ciertas horas, cuando cierro puertas
detrás de mí.
¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan,
y ahora estoy preso en su sortilegio,
atrapado en su red!
¡Con qué morboso deleite te introduzco
en la casa abandonada, y te amo mil veces
de la misma manera distinta!
Esos sitios que tú y yo conocemos
nos esperan todas las noches
como una vieja cama
y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen.
Me gusta decirte lo de siempre
y mis manos adoran tu pelo
y te estrecho, poco a poco, hasta mi sangre.
Pequeña y dulce, te abrazas a mi abrazo,
y con mi mano en tu boca, te busco y te busco.
A veces lo recuerdo. A veces
sólo el cuerpo cansado me lo dice.
Al duro amanecer estás desvaneciéndote
y entre mis brazos sólo queda tu sombra.

miércoles, 6 de mayo de 2015

¿Tránsitos?

Un trozo.
Dos trozos.
Tres trozos.
Nos rompimos.
Me rompiste.
Lo intenté, 
pero no fue suficiente.
¿Acaso hubo un lo intentamos?
¿Acaso tu también estás roto?

jueves, 26 de febrero de 2015

Llum.

De pronto llegó el resplandor, una luz centelleante y abrumadora, que lo ocupaba todo, que todo lo llenaba. Los ojos, acostumbrados a estar cerrados, a no ver, a no sentir los colores ni a apreciar las luces, se abrieron y mostraron un mar profundo de dudas, que se presentaba lleno de vida y movimiento. Poco a poco, la calma y a la vez el desenfreno, la noche y a la vez el día, la oscuridad y también la luz, dos fuerzas antagónicas que se iban acercando más y más. 

Duró demasiado poco. 

El mar chocó contra el acantilado y cayeron todas y cada una de las piezas, una a una fueron desvaneciéndose y los ojos ya no sabían cómo cerrarse. Querían, pero no podían. Siguen sin poder hacerlo, se resisten a cerrarse y volver a la oscuridad, porque ya no es la misma oscuridad, ahora es fría, incómoda, dolorosa.

domingo, 15 de febrero de 2015

Capítulo 34 / Rayuela.

"Dónde estarás, dónde estaremos desde hoy, dos puntos en un universo inexplicable, cerca o lejos, dos puntos que crean una línea, dos puntos que se alejan y se acercan arbitrariamente. Y sin embargo los dos, Maga, estamos componiendo una figura, vos un punto en alguna parte, yo otro en alguna parte, desplazándonos, vos ahora a lo mejor en la rue de la Huchette, yo ahora descubriendo en tu pieza vacía esta novela, mañana vos en la Gare de Lyon (si te vas a Lucca, amor mío), y yo en la rue de du Chemin Vert, donde me tengo descubierto un vinito extraordinario, y poquito a poco, Maga, vamos componiendo una figura absurda, dibujamos con nuestros movimientos una figura idéntica a la que dibujan las moscas cuando vuelan en una pieza, de aquí para allá, bruscamente dan media vuelta, de allá para aquí, eso es lo que se llama movimiento brownoideo ¿ahora entendés?, un ángulo recto, una línea que sube, de aquí para allá, del fondo al frente, hacia arriba, hacia abajo, espasmodicamente, frenando en seco y arrancando en el mismo instante en otra dirección, y todo eso va tejiendo un dibujo, una figura, algo inexistente como vos y como yo, como los dos puntos perdidos en París que van de aquí para allá, de allá para aquí, haciendo su dibujo, danzando para nadie, ni siquiera para ellos mismos, una interminable figura sin sentido".

domingo, 4 de agosto de 2013

Sueño #1 - En llamas.

De mi sueño de hoy tan solo recuerdo que me encontraba en una biblioteca repleta de libros, libros de egiptología, de fauna y flora, de niños, los libros de mi adolescencia también… Me comunicaban que iban a quemar esa gran biblioteca llena de libros y recuerdos y yo trataba de salvar, cargando en mis brazos, la mayoría de libros posibles, aunque sólo fuese una pequeña parte. 
Recuerdo la impotencia, el pensar que un libro muchas veces es más importante que la vida de una persona, porque un libro también posee vida, una vida que debe perdurar para ayudar a muchas otras almas que buscan en sus páginas.
Había alguien que me obligaba a salir de allí, que me decía que era un hecho que no tenía importancia, que habría muchísimas copias en alguna otra parte de esos libros, pero yo sabía que mentía, puesto que cada libro es único, cada letra impresa, cada huella que ha rozado sus páginas, cada lágrima que ha caído en él.